lunes, 25 de septiembre de 2023

Gabriel García Márquez: CIEN AÑOS DE SOLEDAD

Ella tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para no morirse cuando una potencia ciclónica asombrosamente regulada la levantó por la cintura y la despojó de su intimidad con tres zarpazos, y la descuartizó como a un pajarito. Alcanzó a dar gracias a Dios por haber nacido, antes de perder la conciencia en el placer inconcebible de aquel dolor insoportable, chapaleando en el pantano humeante de la hamaca que absorbió como un papel secante la explosión de su sangre. 

En realidad no le importaba la muerte sino la vida, y por eso la sensación que experimentó cuando pronunciaron la sentencia no fue una sensación de miedo sino de nostalgia. 

Salió a la calle en una ocasión, ya muy vieja, con unos zapatos color de plata antigua y un sombrero de flores minúsculas, por la época en que pasó por el pueblo el Judío Errante y provocó un calor tan intenso que los pájaros rompían las alambreras de las ventanas para morir en los dormitorios. 

Aureliano Segundo resolvió que había que llevarla a la casa y protegerla, pero su buen propósito fue frustrado por la inquebrantable intransigencia de Rebeca, que había necesitado muchos años de sufrimiento y miseria para conquistar los privilegios de la soledad, y no estaba dispuesta a renunciar a ellos a cambio de una vejez perturbada por los falsos encantos de la misericordia. 

...pregonando las excelencias de quién iba a saber qué pendejo mejunje de jarapellinosos genios jerosolimitanos. 

Un minuto de reconciliación tiene más mérito que toda una vida de amistad. 

 

Gabriel García Márquez: DOCE CUENTOS PEREGRINOS

Morir es no estar nunca más con los amigos.

Laura Esquivel: COMO AGUA PARA CHOCOLATE

Hay acciones en la vida a las que no hay que darlas tanta importancia, si éstas no modifican lo esencial.

domingo, 21 de mayo de 2023

Ana Fraga: EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE GANDHI

No puede haber liberación política auténtica si no está respaldada por una liberación económica. 

En realidad, la masa, como tal masa, no tiene valor sino como conjunto de individuos responsables. 

Gandhi cree en la igualdad de la fraternidad: éste es el otro polo culminante del pensamiento de Gandhi, que junto con el de libertad y responsabilidad le llevan a concebir una nueva organización de la sociedad, del trabajo y de la política.

Ana Diosdado: ANILLOS DE ORO

Lo inevitable es todo aquello que no se quiere evitar. 

Me hacía falta salir un poco de casa y ver mundo, que le dicen, para llegar a una conclusión: Me gustaría entablar con usted, "milady", una conversación que no acabara nunca. Podríamos establecer pausas, para comer, hacer el amor, y tres o cuatro gestiones más, de vez en cuando. Si esta proposición le pareciera bien, como estaré presumiblemente frente a usted cuando la lea, diga sólo "sí" o "no", al alzar los ojos... Don Ramón San Juan y Soler. Abogado. 

Cuando te dé la real gana de colgarte del cuello de un señor, que sea para decirle: "Te quiero, y quiero vivir contigo", no para gimotear "tengo una herida ¿quiere ser usted mi esparadrapo?".

—En cualquier otro momento sí me gustaría que me dijeras que no necesitas a nadie nuevo, ni desconocido, ni sorprendente que te haga sentir importante, porque...

—¿Por qué?

—Porque es muy difícil que nadie te encuentre tan importante como te encuentro yo.

Stephen King: MIENTRAS ESCRIBO

La diversión no se lleva bien con la memoria. 

Somos escritores, pero evitamos preguntarnos mutuamente de dónde sacarnos las ideas. Sabemos que no lo sabemos. 

A la edad en que todavía no hay que afeitarse, el optimismo es una respuesta perfectamente legítima al fracaso. 

Cuando una persona escribe (y supongo que cuando pinta, baila, esculpe o canta), siempre hay otra con ganas de infundirle mala conciencia. No tiene mayor importancia. 

Piensa que un día puedes querer casarte, y las buhardillas a la orilla del Sena sólo son románticas para los solteros. 

Los alcohólicos erigen defensas como diques los holandeses. 

Decirle a un alcohólico que controle lo que bebe es como decirle a alguien con una diarrea de las que hacen historia que controle los esfínteres. 

A menudo, escribir bien significa prescindir del miedo y la afectación. 

El aspecto de los párrafos es casi igual de importante que lo que dicen. Son mapas de intenciones. 

El lenguaje no está obligado a llevar permanentemente corbata y zapatos de cordones. 

El objetivo de la narrativa no es la corrección gramatical, sino poner cómodo al lector, contar una historia... y, dentro de lo posible, hacerle olvidar que está leyendo una historia. 

La seducción tiene mucho que ver con hablar con gracia. 

La unidad básica de la escritura es el párrafo, no la frase. Es de donde arranca la coherencia, y donde las palabras tienen la oportunidad de ser algo más que meras palabras. La aceleración, suponiendo que en algún momento se produzca, ocurrirá a nivel de párrafo. 

La crítica literaria, en gran medida, sólo sirve para reforzar un sistema de castas igual de antiguo que el esnobismo intelectual que lo ha alimentado. 

La pereza intelectual llega a sus mayores cotas entre los más cultos. 

Leer es el centro creativo de la vida de escritor. 

Escribir es crearse un mundo propio. 

La sala de escritura debería ser igual de íntima que el dormitorio, ser la habitación donde sueñas. 

La narrativa consiste en descubrir la verdad dentro de la red de mentiras de la ficción, no incurrir en fraude intelectual por amor al vil metal. 

Cada frase del desarrollo del escritor está marcada por alguna imitación. 

Cuando un símil da en el blanco, nos procura la misma satisfacción que encontrar a un viejo amigo en una multitud de desconocidos. 

Cuando un símil o metáfora no funciona, el resultado puede ser cómico o penoso. 

La clave de una buena descripción empieza por ver con claridad y acaba por escribir con claridad, mediante el uso de imágenes frescas y un vocabulario sencillo. 

Cuando el diálogo es malo, irrita al oído como un instrumento desafinado. 

El arte procede de una imaginación creativa que trabaja duro y se divierte. 

La capacidad de resumir y condensar es justamente lo que le da al simbolismo su interés, utilidad y, si se usa bien, capacidad de seducción. 

Los trucos de escritor no tienen nada que ver con la historia. Lo único que tiene que ver con la historia es la propia historia. 

Escribir un libro es pasarse varios días examinando e identificando árboles. Al acabarlo debes retroceder y mirar el bosque. 

Estar casado, entre otras cosas, significa emitir el voto decisivo cuando el otro no sabe qué derrotero tomar. 

Escribir es mágico; es, en la misma medida que cualquier otra arte de creación, el agua de la vida. El agua es gratis. Conque bebe. Bebe y sacia tu sed.

domingo, 8 de enero de 2023

Michel Houellebecq: LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES

Las palabras cruzadas restallaban lentamente en el aire. 

El tiempo es un misterio banal.  

El sol que entraba por el ventanal iluminaba con violencia las baldosas negras y blancas.

La eternidad de la infancia es leve.

La moral pura es única y universal. No sufre ninguna alteración en el transcurso del tiempo, ni tampoco ninguna añadidura. No depende de ningún factor histórico, económico, sociológico o cultural; no depende de nada en absoluto. No está determinada y determina. No está condicionada y condiciona. En otras palabras: es un absoluto.

Una moral observable en la práctica siempre es el resultado de mezclar en proporciones variables elementos de moral pura y otros elementos de origen más o menos oscuro, casi siempre religioso. Cuanta más importante sea la parte de elementos de moral pura, más larga y feliz será la existencia de la sociedad que se apoya en la moral considerada. Llevando la idea al extremo, una sociedad regida por los principios puros de la moral universal duraría tanto como el mundo.

Siempre es curioso oír a los demás hablando de nosotros, sobre todo cuando no parecen darse cuenta de nuestra presencia. Se puede empezar a perder la conciencia de uno mismo, y no es desagradable.

La ternura viene antes que la seducción.

Las chicas sin belleza son desgraciadas, porque pierden cualquier posibilidad de que las amen. A decir verdad, nadie se burla de ellas ni las trata con crueldad; pero parecen transparentes y nadie las mira al pasar. Todo el mundo se siente molesto en su presencia y prefiere ignorarlas. Por el contrario, una belleza extrema, una belleza que sobrepasa por mucho la seductora frescura habitual de las adolescentes, produce un efecto sobrenatural y parece presagiar invariablemente un destino trágico.

Éste es uno de los principales inconvenientes de la extrema belleza en las chicas: sólo los ligones experimentados, cínicos y sin escrúpulos se sienten a su altura; así que los seres más viles son los que suelen conseguir el tesoro de su virginidad, lo cual supone para ellas el primer grado de una irremediable derrota.

Una vida volcada hacia una meta deja poco sitio para el recuerdo.

Al considerar el pasado siempre se tiene la impresión -probablemente falsa- de un cierto determinismo.

Para el occidental contemporáneo, incluso cuando se encuentra bien, la idea de la muerte constituye una especie de ruido de fondo que invade el cerebro cuando se desdibujan los proyectos y los deseos. Con la edad, la presencia del ruido aumenta; puede compararse a un zumbido sordo, a veces acompañado de un chirrido. En otras épocas el ruido de fondo lo constituía la espera del reino del Señor; hoy lo constituye la espera de la muerte. Así son las cosas.

El comportamiento humano, determinado por principio y casi en cada uno de sus actos, sólo admite unas pocas bifurcaciones, e incluso éstas las sigue poca gente.

No había nada en la historia de la humanidad, desde la divinización de los faraones en el antiguo Egipto, que pudiera compararse al culto de la juventud europea y norteamericana por las estrellas de rock.

En medio de la gran barbarie natural, los seres humanos han conseguido a veces (pocas) crear pequeños lugares cálidos que irradian amor. Pequeños espacios cerrados, reservados, donde reinan el amor y la subjetividad.

Algunas nubecillas flotaban entre los pinos, como salpicaduras de esperma.

Las palabras atraviesan elásticamente el espacio, el espacio entre las pieles. 

La palabra, que crea una relación, también puede separar. 

El optimismo, la generosidad, la complicidad y la armonía hacen que el mundo avance. El futuro será femenino. 

La muerte iguala a todo el mundo. 

Las ramas de pino entrelazadas dejaban ver las estrellas. 

Una de las características más sorprendentes del amor físico es la sensación de intimidad que procura, al menos cuando va acompañado de un mínimo de simpatía mutua. Ya en los primeros minutos se pasa del usted al , y parece que la amante, incluso si la hemos conocido la noche anterior, tiene derecho a ciertas confidencias que no le haríamos a ninguna otra persona. 

Las relaciones familiares duran algunos años, a veces algunos decenios, de hecho duran mucho más tiempo que las demás; y al final también mueren. 

Entre los siete y los doce años el niño es un ser maravilloso, amable, razonable y abierto. Vive lleno de alegría y tiene un juicio perfecto. Está lleno de amor, y se conforma con el amor que quieran darle. Y después todo se echa a perder. 

Es difícil imaginar algo más estúpido, agresivo, insoportable y rencoroso que un preadolescente, sobre todo cuando está con otros chicos de su edad. El preadolescente es un monstruo mezclado con un imbécil, de un conformismo casi increíble; parece la cristalización súbita y maléfica (e imprevisible, si pensamos en el niño) de lo peor del hombre. 

Los hombres son incapaces de amar, es un sentimiento que les resulta completamente ajeno. Lo único que conocen es el deseo, el deseo sexual en estado bruto y la competición entre machos; y luego, en otra época y dentro del matrimonio, podían llegar a sentir cierto agradecimiento por su compañera cuando les daba hijos, llevaba bien la casa, era buena cocinera y buena amante; entonces les agradaba compartir la cama con ella. 

Aceptar la ideología del cambio continuo es aceptar que la vida de un hombre se reduzca estrictamente a su existencia individual, y que las generaciones pasadas y futuras ya no tengan ninguna importancia para él. 

Actualmente tener un hijo ya no tiene sentido para un hombre. El caso de las mujeres es diferente, porque siguen necesitando alguian a quien amar; cosa que nunca ha sido y nunca será el caso de los hombres. Es falso pretender que los hombres también necesitan cuidar a un bebé, jugar con sus hijos, hacerles mimos. Por mucho que lo repitan desde hace años, siguen siendo falso. En cuanto un hombre se divorcia, tan pronto como se rompe el entorno familiar, las relaciones con los hijos pierden todo su sentido. El hijo es la trampa que se cierra, el enemigo al que hay que seguir manteniendo y que nos va a sobrevivir. 

Una mentira es útil cuando permite transformar la realidad, pero cuando la transformación fracasa sólo queda la mentira, la amargura y la conciencia de la mentira. 

Estaba encogido en el sofá y se movía tanto como un muerto. 

La posibilidad de vivir empieza en la mirada del otro. 

Al considerar los acontecimientos presentes de nuestra vida, oscilamos constantemente entre la fe en el azar y la evidencia del determinismo. Sin embargo, cuando se trata del pasado, no tenemos la menor duda: nos parece obvio que todo ha ocurrido del modo en que, efectivamente, tenía que ocurrir. 

Puede que la vejez sea eso; las reacciones emocionales se embotan, hay pocos rencores y pocas alegrías; uno se preocupa sobre todo por el funcionamiento de sus órganos, por su precario equilibrio. 

Ni siquiera Dios puede hacer que lo que una vejez fue deje de ser. 

En cualquier confrontación violenta hay una especie de instante de gracia, un segundo mágico en el que se equilibran las fuerzas en suspenso. 

El amor contiene y ejecuta la ley. 

Lo más grande del mundo se construye siempre sobre un crimen. 

En nuestras sociedades contemporáneas, una vida humana pasa necesariamente por uno o varios períodos de crisis, de intensa revisión personal. Así que es normal que en el centro de la ciudad de una gran capital europea uno tenga acceso al menos a un establecimiento abierto toda la noche. 

Es posible imaginar a un depresivo enamorado, pero un depresivo patriota resulta inconcebible. 

Las turbulencias de la marea junto al pilar de un puente son estructuralmente imprevisibles; pero a nadie se le ocurriría calificarlas de libres por esa razón. 

Ese sentimiento ambiguo y triste que aparece cuando uno vuelve a pisar los lugares de su infancia. 

La muerte es difícil de entender; el ser humano se resigna siempre de mala gana a hacerse una idea exacta de ella. 

Los hombres no hacen el amor porque estén enamorados, sino porque están excitados. 

El yo es una neurosis intermitente.  

Vivieron esas medio peleas de domingo por la tarde. esos momentos de silencio en los que el cuerpo se encoge entre las sábanas, esas zonas de silencio y aburrimiento en las que se deshace la vida. 

La desgracia sólo alcanza su punto más alto cuando hemos visto, lo bastante cerca, la posibilidad práctica de la felicidad.

La vida se caracteriza por grandes zonas de confuso aburrimiento, la mayor parte del tiempo es especialmente triste; y de pronto aparece una bifuración, y resulta que es definitiva. 

La gente tiene en la cabeza una idea muy simple del futuro: llegará un momento en que la suma de los placeres físicos que uno puede esperar de la vida sea inferior a la suma de los dolores (uno siente, en el fondo de sí mismo, el giro del contador; y el contador siempre gira en el mismo sentido). Este examen racional de placeres y dolores, que cada cual se ve empujado a hacer tarde o temprano, conduce inexorablemente a partir de cierta edad al suicidio. 

Los niños soportan el mundo que los adultos que los adultos han construido para ellos, intentan adaptarse a él lo mejor que pueden; lo más normal es que al final lo reproduzcan. 

A pesar de todo ciertos seres tienen un papel fundamental en la vida de uno, le dan un nuevo giro; la cortan limpiamente en dos. 

Según Auguste Comte, el único objetivo de la religión es llevar a la humanidad a un estado de unidad perfecta. 

De todos los bienes terrenales, el más preciado es la juventud. 

Uno ve a la gente durante años, a veces décadas, y poco a poco se acostumbra a evitar las cuestiones personales y los temas realmente importantes; pero tiene la esperanza de que en algún momento, es circunstancias más favorables, tendrá ocasión de abordar esos temas, esas cuestiones; nunca desaparece la perspectiva, aplazada una y otra vez, de un modo de relación más humano y más completo, porque ninguna relación humana encaja bien en un marco preestablecido y definitivamente estrecho. Así pues, sobrevive la idea de una relación "auténtica y profunda"; sobrevive durante años, a veces décadas, hasta que un acontecimiento brutal y definitivo (normalmente la muerte) le dice a uno que es demasiado tarde, que esa relación "auténtica y profunda" con la que había soñado nunca se hará realidad, igual que todas las demás. 

El mundo es igual a la suma de conocimientos que tenemos sobre él. 

Hablaba con la voz lenta y soñadora del hombre que entrevé perspectivas infinitamente lejanas, configuraciones mentales fantasmagóricas y desconocidas. 

Sus palabras resonaron en el silencio, y el silencio se prolongó.

La gente necesita llorar, no puede hacer otra cosa. 

Un hijo se tiene o no se tiene; no es una decisión racional, no forma parte de las decisiones que un ser humano puede tomar racionalmente. 

El poder del espiritu es enorme dentro de su propio reino. 

El mundo exterior tiene sus propias leyes, y esas leyes no son humanas. 

El sol desgarró las nubes y el cielo se tornó azul. 

La felicidad es indisociable de estados fusionales y regresivos incompatibles con la práctica de la razón.

La desaparición de los tormentos pasionales deja el campo libre al aburrimiento, la sensación de vacío, la angustiada espera de la vejez y de la muerte. 

El hombre no está hecho para aceptar la muerte: ni la suya ni la de los demás. 

El aire caliente ondulaba a su alrededor como una miríada de serpientes pequeñas. 

Ni cruzando los brazos sobre el pecho ni apretándolos contra su cuerpo conseguía librarse de esa sensación de tristeza, de frío interior. 

El humor no nos salva; no sirve prácticamente para nada. Uno puede enfrentarse a los acontecimientos de la vida con humor durante años, a veces muchos años, y en algunos casos puede mantener una actitud humorística casi hasta el final; pero la vida siempre nos rompe el corazón. Por mucho valor, sangre fría y humor que uno acumule a lo largo de su vida, siempre acaba con el corazón destrozado. Y entonces uno deja de reírse. A fin de cuentas ya sólo quedan la soledad, el frío y el silencio. A fin de cuentas, sólo queda la muerte. 

Pasaban junto al lago. El sol surgió en medio de un banco de niebla, dibujando irisaciones resplandecientes en la superficie del agua. 

En el horizonte, los picos de las Twelve Bens Mountains se superponían en una gama decreciente de grises, como las películas de un sueño.

Las olas parecían gusanos que se entrelazaban y se retorcían a enorme distancia. 

Los pensamientos no ocupan espacio. Los seres ocupan una porción de espacio; podemos verlos.